DIVERSIDAD CULTURAL
La globalización a parte de ser un fenómeno económico también pertenece a las esferas política, social y cultural.
Este es un tema del que voy a hablar en este post, ya que en los anteriores hablé de las ventajas que puede aportar la globalización también quiero hablar de sus componentes negativos.
Quizás este es uno de los temas más preocupantes que trae consigo, no poniéndolo en ningún caso por encima de las desigualdades sociales que puede ocasionar, tema del cual me gustaría hablar más adelante.
Definiendo el término cultural como la tradición, la forma de ser de los distintos lugares construida a lo largo del tiempo, sus formas de ver la vida, costumbres, creencias, es decir la diversidad en si. “El conjunto de rasgos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un periodo determinado”. (Cultura y globalización)
Partiendo de esta definición se me plantea la siguiente pregunta, ¿interesa ir hacia una unidad cultural?
Como esta ocurriendo con la apertura de las fronteras, nos dirigimos hacia un mundo global donde todo se convierte en un solo punto de vista, los mercados no tienen limites, nos abrimos a grandes posibilidades en temas de comunicación social, de tecnologías de la información, es decir un avance en general. Pero al llegar a la cultura, ¿también queremos esa unidad?, dando de lado la gran diversidad cultural, y los beneficios que trae tener muchísimas posibilidades de elección.
La cultura implica la identidad de cada pueblo, la diferencia en su parte positiva, es la “diversidad de la unidad” y ahí esta lo importante que cada uno aporte opinión, formas de ser.
La configuración de una única cultura me hace plantear dos cuestiones,
Por un lado si formamos una sola cultura con la variación e integridad de todas las expresiones culturales como característica principal, teniendo en cuenta que cada individuo puede contribuir aportando su propia identidad, no que los más fuertes y las tendencias más conocidas se impongan oprimiendo a aquellas culturas menos conocidas, sino que todas tengan la misma oportunidad de ser valoradas.
Esta si sería una buena forma de globalizar.
Hay aspectos culturales dentro de los países desarrollados que se benefician, como la música o la pintura, pero no aparece la misma perspectiva de beneficios en el caso de los países desarrollados que de los no desarrollados, por lo que no todos tienen las mismas oportunidades, considerándose estos últimos de menor calidad.
Pero por otro lado esta la realidad, lo que estamos viendo día a día es una sociedad que se dirige a la era del consumismo, consecuencia de los sistemas capitalistas, se abre una gran batalla por el poder, el querer tener más sin preocuparnos de lo que sea, estamos en el límite del materialismo. Nos encontramos en una sociedad que consume por consumir, en unos publicistas que nos avasallan con todo tipo de anuncios y de empresas que solo buscan quedar por encima del resto. Es lógico desde un punto de vista empresarial, pero aquí lo que importa es el lado humano, la gente.
Las necesidades de la industria y sus cambios son lo que nos dirigen, no las necesidades del consumidor. En el mundo hay otras realidades y el consumismo nos pierde, nos llevan a unas tendencias que son las establecidas, sino vistes así, o no eres de una forma determinada, ya no eres “normal” no eres como el resto.
Por ello hay que reaccionar y defender tus tradiciones, aquello que te guste de tu cultura, todo lo que te va formado a ser como eres y promoverlo.
Hay que buscar el fortalecimiento en la producción cultural de cada país y destacar la importancia de nuestras raíces.
Un punto claro es que hay que tener responsabilidad ante un proceso tan fuerte, mirar bien los puntos a favor y los puntos en contra para aprovechar las ventajas y saber como hay que actuar.


